Posts de febrero 2016.

¿Por qué el agua es importante para nuestro cuerpo?

Hemos oído a los médicos y otros profesionales decir cientos de veces que “hay que beber agua”, que es bueno para nuestro organismo, aunque quizá lo que no nos planteamos es donde radica la importancia de este hecho. Tenemos que tener en cuenta que dos terceras partes de nuestro cuerpo están formadas por agua, además el agua está implicada en la mayoría de las funciones que nuestro organismo realiza. Si no mantenemos una hidratación adecuada esto puede desencadenar que el organismo no pueda desempeñar sus funciones correctamente, pudiendo incluso enfermar.

 

El agua tiene infinidad de funciones en el organismo, entre las más importantes se encuentran el transporte de nutrientes, como el oxígeno, a través de la sangre a todos los órganos y tejidos, para que puedan funcionar correctamente. Interviene en la eliminación de  toxinas por la orina, con lo que una buena hidratación permite que el riñón filtre las toxinas que nos sobran. Tiene acción termorreguladora a través de la transpiración. Interviene en la hidratación de las mucosas del organismo como las del aparato digestivo, favoreciendo la deglución y el tránsito intestinal, además el aparato respiratorio permitiendo que el aire llegue a los pulmones en las condiciones adecuadas para su utilización.

Aunque muchas veces realizamos recomendaciones con cantidades fijas de agua que se deben ingerir a lo largo de un día, no es del todo cierto. La cantidad adecuada de agua que debemos beber varía según la edad y sexo, y por supuesto, depende de la actividad que realicemos, la climatología, cantidad de otras ingestas líquidas o de alimentos ricos en agua,…Es entendible que una persona deportista puede perder mucho líquido a través del sudor, por lo que deberá ingerir más agua para compensar las pérdidas, lo mismo ocurre si tenemos fiebre, tos, diarrea, etc.

En caso de no ingerir suficiente agua el cuerpo se deshidrata pudiendo producirse inicialmente problemas tipo estreñimiento, cefalea, sequedad de mucosas, cálculos renales, y en casos graves llevar a un fallo renal. Igual de perjudicial puede ser una ingesta exagerada, ya que puede diluir las sustancias que circulan en la sangre haciendo que se rompa el equilibrio en los distintos tejidos y pudiendo producir hiponatremia e hipopotasemia, que en casos graves pueden producir alteraciones neurológicas y cardiacas.

Por último, comentar que como hematóloga en múltiples ocasiones prescribo tratamientos fuertes que pueden conllevar efectos secundarios graves. Siempre insisto en la necesidad de una buena hidratación, muy importante en estos casos, porque en ocasiones algunos fármacos pueden deteriorar el riñón, empeorando dicho daño si además no está correctamente hidratado, pudiendo llevar a una acumulación del fármaco administrado que puede derivar en importantes efectos secundarios.

Por tanto, es fundamental una adecuada hidratación, nada de exceso ni defecto, solo adaptada a cada situación e individuo.

 

Por Dra. Sara Muñiz. Hematóloga.

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