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Los cócteles del Secreto: Mate Chocolate

Ingredientes:

-3 cl licor chocolate blanco Mozart.

-2 cl licor de almendra amarga.

-5 cl zumo de pera.

-3 cucharas pequeñas yerba mate.

-10 cl Agua Borines Kangen o agua mineral natural.

-Canela.

-1 onza chocolate blanco.

 

Preparación:

  • Infusionamos la yerba mate con el Agua de Borines.
  • Mientras tanto metemos en la coctelera el licor de chocolate, el licor de almendra, el zumo de pera y lo agitamos todo con mucho hielo.
  • Una vez infusionado mezclamos de nuevo todos los ingredientes en la coctelera y volvemos a agitar.
  • Servimos en el vaso de Mate con Hielo y rallamos la canela y el chocolate por encima.
  • Si tenemos un soplete a mano podemos quemar la canela para crear el efecto que se ve en la foto ( es el resultado de la canela quemándose).

 

¡A disfrutar!

 

Los accidentados baños de Borines

Las aguas minero-medicinales de Borines se ubican en el término municipal de Piloña, al pie de las estribaciones meridionales de la Cordillera del Sueve. Las prácticas de los baños comenzaron, de manera oficial, en el año 1873 –fecha en que estas aguas fueron declaradas de utilidad pública– y cesaron en 1920, por lo que su periplo cabe calificarse de exiguo, ya que no duró ni medio siglo, derivando después al embotellado y comercialización del líquido.

Las virtudes salutíferas del hontanar fueron evidenciadas mediado el siglo XIX por Pedro Arto, cirujano del cercano pueblo de Vallobal, al observar que desprendía un desagradable olor a huevos podridos, certificando que contenía un compuesto sulfhídrico, muy en boga en la balneoterapia de la época.

El éxito del hallazgo propició el que dos vecinos de la zona, Pedro Sanfeliz –un labrador vecino de La Infiesta– y Juan Bautista Sánchez Zarabozo –concejal del Ayuntamiento de Piloña y con posterioridad su alcalde–, acudieran en 1867 ante el notario de Infiesto declarando el primero de ellos que había heredado una finca de un día de bueyes donde brotaba agua mineral. De inmediato, Zarabozo compró a Sanfeliz –según se demostró de manera torticera– la posesión y, de súbito, construyó una embrionaria hospedería para acoger las solicitudes de una incipiente clientela, hecho reprobado en una sesión consistorial extraordinaria del año 1868, al concluir que las aguas sulfurosas de Borines eran de exclusiva pertenencia municipal.

 

 

Pasado algún tiempo, el propietario intenta conseguir la declaración de utilidad pública de las mismas, respondiendo –de nuevo– el Consistorio en términos muy enérgicos. A pesar de las protestas, el ficticio dueño obtuvo su propósito en febrero de 1873, autorizándosele abrir el local al público, previa realización de algunas mejoras y la designación de un médico director. Esta acción fue denunciada, vía judicial, por el munícipe piloñés, a la que siguieron otros infructuosos recursos. Sánchez Zarabozo –amparado en su notoria influencia política– logró mantener la explotación de la vena hídrica merced a una Real Orden dictada en 1876 a su favor.

Dado el cúmulo de inconvenientes para poder explotar el venero de forma placentera, fue vendido en 1881 a los hermanos Serafín y Lázaro Ballesteros, quienes lograron hacer despegar el negocio. Sin embargo, antes de efectuar una significativa inversión para adecentar el centro, debieron cerciorarse de la calidad y cantidad del fluido. Todo se aclaró en 1888 cuando el farmacéutico Eugenio Piñerúa lleva a cabo los análisis y el ingeniero de minas Tomás Tinturé consigue aumentar el caudal perforando una galería de 18 m, obras ejecutadas sin deteriorar su naturaleza mineral.

Una vez concluidas las susodichas investigaciones se abordó el derribo de los vetustos edificios existentes con el fin de reemplazarlos por unas instalaciones dignas. Fueron inauguradas el 13 de junio de 1892 con un acto solemne al que asistieron gentes del mundo de la cultura, eminentes médicos, políticos –capitaneados por el gobernador civil– o religiosos, encabezados por el obispo. A la bendición del inmueble siguió un opíparo banquete, con un suculento menú confeccionado por el dueño del madrileño Hotel Bristol.

Con el comienzo secular la posesión recae exclusivamente en Lázaro Ballesteros, que encamina el beneficio hacia una faceta hostelera y se abandona paulatinamente el enfoque balneario a expensas del embotellado y venta del agua, que se anunciaba como “verdadera reina de las de mesa, por lo digestiva, higiénica y agradable”. A Lázaro le sucede su hijo Ignacio, que se dedicó a dinamizar la línea envasadora.

La trágica Guerra Civil obligó a cerrar temporalmente las dependencias, sirviendo de cobijo a las tropas republicanas. Finalizadas las operaciones bélicas se reanudaron poco a poco las operaciones, mutando en 1963 la pertenencia a favor de un emigrante retornado de Cuba, Félix González Madera, lo que supuso un impulso empresarial notable para relanzar la actividad embotelladora, y en 1976 se constituyó la sociedad “Aguas de Borines, S. A.”.

Existen dos manantiales diferentes, denominados “Santa Victorina” (agua ferruginosa bicarbonatada, solo usada en bebida) y “Borines” (bicarbonatada sódica, variedad sulfhídrica, que se utilizaba en los baños). En general, el líquido elemento es incoloro y transparente, con olor a sulfuro de hidrógeno y sabor penetrante recién cogido y, cuando se agita, se aprecia un desprendimiento de gases.

Aunque durante largo tiempo la reputación del manadero giró solamente en torno a su repelente hedor, olvidando el carácter bicarbonatado, la realidad es que se caracteriza por una facies hidroquímica bicarbonatada sódica y sulfurosa, de mineralización débil. A pesar de que sus aplicaciones médicas eran indicadas para el estómago, intestinos, diabetes y riñones, los resultados clínicos más favorables se obtuvieron en el caso de algunas enfermedades dermatológicas –compendiadas bajo el término herpético– que engloba además de los herpes, eczemas, psoriasis, pitiriasis, algunos tipos de líquenes y prurigo.

El establecimiento de los hermanos Ballesteros constaba de cuatro plantas, con una capacidad de alojamiento para un centenar de personas. En la inferior se hallaban los servicios hidroterápicos; en la inmediata superior existía un espacioso salón con capilla adosada, la fuente de bebida y un comedor con una capacidad para 140 comensales, y las restantes acogían los dormitorios. El recinto de baños estaba dotado con medios modernos: nueve pilas, de las cuales tres eran de mármol blanco, una completa sala de duchas y dispositivos para irrigaciones nasofaríngeas y pulverizadores. Aparte, y apartada, disponía de una bañera para el servicio de los pobres.

El edificio sufrió sucesivos añadidos, entre ellos un predio dedicado a cocina y almacén, una alta chimenea para la caldera de vapor, una galería acristalada y una nueva capilla de mayor capacidad; también se le dotó de un eficiente alumbrado eléctrico y servicio telefónico, y en 1895 se levantó un chalet de dos pisos con habitaciones de lujo.

 

 

El control de las prescripciones estaba bajo la tutela del médico director, responsable de indicar los tratamientos individualizados. Subrayar la labor desempeñada por los siguientes galenos: Victoriano Ayegui, José de Ocaña y Paso, Miguel Gómez Camaleño y Cob, y Wenceslao Vigil del Llano.

Los servicios que se ofertaban a finales del XIX eran bastante heterogéneos ya que, además de los relacionados con las aguas, los clientes podían degustar una buena cocina, practicar diversos juegos de salón, realizar excursiones o escuchar música, dado que eran acostumbrados los conciertos de violín y piano, pues existía un piano de cola y se contaba con un pianista fijo.

Los primeros datos divulgados sobre la afluencia de pacientes corresponden a las temporadas 1872-74 con cifras significativas, del orden de 500 a 600 asistentes; y al año 1876, con 433 concurrentes. El máximo histórico se logró en 1893 al rebasar los seiscientos bañistas y con posterioridad las cifras descendieron hasta estabilizarse en torno a los dos centenares.

Hay que señalar el aprovechamiento de estas benéficas aguas por ilustres personalidades, entre las que cabe destacar a Práxedes Mateo Sagasta (1892), el cardenal fray Ceferino González, Miguel Hilarión Eslava (compositor de ópera), Vital Aza (escritor, comediógrafo y poeta), Leopoldo Alas «Clarín», Félix Pío Aramburu Zuloaga, Manuel González-Longoria (financiero y político conservador) y personajes de la nobleza como el marqués de Canillejas, conde de Revillagigedo o Martín González del Valle (barón de Grado).

 

Manuel Gutiérrez Claverol, miembro del Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA)

¿Por qué el agua es importante para nuestro cuerpo?

Hemos oído a los médicos y otros profesionales decir cientos de veces que “hay que beber agua”, que es bueno para nuestro organismo, aunque quizá lo que no nos planteamos es donde radica la importancia de este hecho. Tenemos que tener en cuenta que dos terceras partes de nuestro cuerpo están formadas por agua, además el agua está implicada en la mayoría de las funciones que nuestro organismo realiza. Si no mantenemos una hidratación adecuada esto puede desencadenar que el organismo no pueda desempeñar sus funciones correctamente, pudiendo incluso enfermar.

 

El agua tiene infinidad de funciones en el organismo, entre las más importantes se encuentran el transporte de nutrientes, como el oxígeno, a través de la sangre a todos los órganos y tejidos, para que puedan funcionar correctamente. Interviene en la eliminación de  toxinas por la orina, con lo que una buena hidratación permite que el riñón filtre las toxinas que nos sobran. Tiene acción termorreguladora a través de la transpiración. Interviene en la hidratación de las mucosas del organismo como las del aparato digestivo, favoreciendo la deglución y el tránsito intestinal, además el aparato respiratorio permitiendo que el aire llegue a los pulmones en las condiciones adecuadas para su utilización.

Aunque muchas veces realizamos recomendaciones con cantidades fijas de agua que se deben ingerir a lo largo de un día, no es del todo cierto. La cantidad adecuada de agua que debemos beber varía según la edad y sexo, y por supuesto, depende de la actividad que realicemos, la climatología, cantidad de otras ingestas líquidas o de alimentos ricos en agua,…Es entendible que una persona deportista puede perder mucho líquido a través del sudor, por lo que deberá ingerir más agua para compensar las pérdidas, lo mismo ocurre si tenemos fiebre, tos, diarrea, etc.

En caso de no ingerir suficiente agua el cuerpo se deshidrata pudiendo producirse inicialmente problemas tipo estreñimiento, cefalea, sequedad de mucosas, cálculos renales, y en casos graves llevar a un fallo renal. Igual de perjudicial puede ser una ingesta exagerada, ya que puede diluir las sustancias que circulan en la sangre haciendo que se rompa el equilibrio en los distintos tejidos y pudiendo producir hiponatremia e hipopotasemia, que en casos graves pueden producir alteraciones neurológicas y cardiacas.

Por último, comentar que como hematóloga en múltiples ocasiones prescribo tratamientos fuertes que pueden conllevar efectos secundarios graves. Siempre insisto en la necesidad de una buena hidratación, muy importante en estos casos, porque en ocasiones algunos fármacos pueden deteriorar el riñón, empeorando dicho daño si además no está correctamente hidratado, pudiendo llevar a una acumulación del fármaco administrado que puede derivar en importantes efectos secundarios.

Por tanto, es fundamental una adecuada hidratación, nada de exceso ni defecto, solo adaptada a cada situación e individuo.

 

Por Dra. Sara Muñiz. Hematóloga.

La geografía del agua en España

Las aguas continentales son un elemento fundamental de la organización del espacio físico español. Su estudio geográfico permite relacionar entre sí a diferentes componentes, factores y procesos del medio natural, también su implicación con las actividades humanas.

Los recursos hídricos de España son limitados y desequilibrados espacialmente. Están condicionados por el clima, y muy particularmente por la cuantía y el reparto estacional de las precipitaciones. De este modo, cabría ser establecida una primera distinción entre la “España húmeda”, poco más del diez por ciento del territorio peninsular, y la “España seca”, en la que la escasez e irregularidad de las lluvias obliga a la práctica de una “economía del agua” y a una gran dependencia de las infraestructuras hidráulicas, no exentas de conflicto.

Los ríos, lagos, lagunas y humedales, los acuíferos subterráneos, en igual modo, son las manifestaciones más sobresalientes que dan forma y nombre a los cursos y masas de agua denominados técnicamente, por oposición a las aguas marinas, como continentales.

 

Nacimiento del río Pajares en el entorno del Brañillín (Lena, Principado de Asturias)

 

Una red hidrográfica que se articula en vertientes y cuencas fluviales, determinadas por la disposición de las diferentes unidades del relieve:

-El primer conjunto es el de los ríos cantábricos: se trata de numerosos cursos fluviales cortos y bien alimentados. Su nacimiento en montañas cercanas al mar hace que tengan que salvar un desnivel considerable, con lo que sus perfiles abruptos ejercen una gran fuerza erosiva, modelando en profundos y estrechos valles los relieves que atraviesan. Son ríos, en todos los casos, caudalosos y de régimen bastante regular, dadas las características pluviométricas del dominio oceánico. El Miño y sus afluentes participan en cierta medida de todos estos caracteres.

-El segundo conjunto es el de los grandes colectores atlánticos: son los cauces fluviales más largos, al nacer cerca del Mediterráneo y desembocar en el Atlántico. Su fuerza erosiva es escasa, discurriendo gran parte de su trazado por llanuras en las que apenas se hunden, si bien dan lugar a perfiles más abruptos al encajonarse en los materiales de las penillanuras del oeste ibérico. Sus caudales son abundantes, ya que tienen numerosos afluentes, en amplias cuencas, pero su régimen es irregular, presentando un estiaje en verano coincidiendo con el mínimo de precipitación y crecidas con las lluvias de otoño y primavera.

-Los ríos mediterráneos son cortos y mal alimentados, a excepción del Ebro. Nacen en montañas cercanas al mar, lo que imprime carácter y energía al relieve. Su caudal es escaso e irregular, presentan un acusado estiaje en verano y pueden sufrir crecidas catastróficas en otoño. Son frecuentes, también, las ramblas, es decir, los cauces que solamente llevan agua cuando llueve.

-Por último, los cursos fluviales insulares se circunscriben a arroyos o torrentes de escaso caudal, en parte muy incididos por la sobreexplotación de los acuíferos.

Junto a las aguas continentales de escorrentía superficial que forman, en sentido estricto, la red fluvial, se encuentran, aunque sean escasos en extensión y recursos hídricos, que no en número ni en variantes tipológicas, los lagos, lagunas y humedales, de indudable trascendencia ecológica y singularidad paisajística. Los primeros son láminas de agua de diferente tamaño, de carácter profundo y en mayor medida permanente. Los humedales, por su parte, son medios palustres de aguas someras e intermitentes.

En España existe aproximadamente un 40% del territorio afectado por acuíferos subterráneos. Estos son embolsamientos de agua como consecuencia de la infiltración de las aguas de precipitación y su acumulación subterránea. Estas aguas embolsadas pueden ser descargadas, de manera natural -explotación y aprovechamientos humanos al margen-, desaguando en otros acuíferos, a través de los ríos y manantiales, o bien hacerlo directamente al mar.

Los neveros, heleros y glaciares representan las últimas modalidades de formaciones hídricas con las que completar la caracterización geográfica de las aguas continentales y de los recursos hidrográficos de nuestro país. Circunscritas a ambientes muy reducidos de la alta montaña peninsular, estas formaciones se encuentran afectadas por una merma continuada en lo que a aportes hidrológicos se refiere, como resultado de la contracción superficial de sus masas. Las huellas de las herencias encontradas en los modelados relictos de origen nivo-glacial así lo terminan por constatar.

 

Dr. Luis Carlos Martínez Fernández

Geógrafo; profesor de Análisis Geográfico Regional en la Universidad de Valladolid

 

 

Un día pasado por agua en Borines

El pasado 11 de marzo realicé en Borines una cata de diferentes aguas minerales naturales en presencia  del equipo directivo, técnico y comercial.

 

 

Antes de realizar una cata, debemos tener muy claro las diferencias entre las aguas minerales naturales y las aguas potables, ya que se trata de productos muy diferentes. Las aguas potables permiten su desinfección, mientras que en las aguas minerales está prohibido.

En cuanto a las aguas envasadas, existen tres tipos:

- aguas minerales naturales, que se caracterizan por ser un producto natural no estéril, por su estabilidad en la composición y por su pureza original, es decir, no presentan ningún contami-nante que proceda del hombre. Cada agua mineral natural tiene una composición mineral específica, que la diferencia de cualquier otra.

- aguas de manantial, que se caracterizan por ser también un producto natural no estéril, aunque pueden ser o no estables en cuanto a su composición. Desde el punto de vista químico, deben cumplir con los parámetros químicos de un agua potable.

-aguas potables preparadas, que pueden recibir tratamientos muy distintos, como la desinfección o la ósmosis.

¿Cómo se realiza una cata de aguas?

En primer lugar, en una cata de aguas deben diferenciarse tres fases:

-fase visual, en la que se valora la transparencia del agua

-fase olfativa, en la que se podría detectar la presencia de algún olor anómalo

-fase gustativa, en la que podemos diferenciar los principales atributos de un agua mineral natural

El objetivo fundamental de una cata de aguas es aprender a diferenciar según su mineralización y poder diferenciar entre las distintas marcas del mercado.

En Borines, pudimos diferenciar entre aguas de mineralización muy débil (que tienen menos de 50 mg/L de residuo seco o total de minerales), de mineralización débil (menos de 500 mg/L de residuo seco) y de mineralización fuerte, con un residuo seco superior a 1500 mg/L.

Asimismo realizamos una cata comparativa de distintas marcas del mercado para valorar sus cualidades. Entre las propiedades más características del Agua Mineral Natural de Borines podemos citar su frescura y su suavidad al paladar.

Aunque parezca una tarea imposible, salí convencido de que el equipo de personas de Agua de Borines había aprendido a diferenciar los diferentes atributos que puede tener un agua como su frescura o su cuerpo. Ya veis que ya estamos cerca de los vinos…

 

 

Dr, Antoni Borrell

Responsable Aguas Envasadas y Director Científico y de Innovación del Laboratorio Dr. Oliver Rodés.

 

 

Foto: revistaelconocedor.com

Las propiedades del agua

El agua nos hidrata y refresca, mantiene sanos nuestros riñones, ayuda a nuestro cerebro a trabajar, nos facilita la digestión. Incluso ayuda a mantener la piel tensa y tersa sin necesidad de hacer un gasto extra en cremas “milagrosas”. Nos ayuda a ponernos tipo fino de cara al verano… Pero ¿por qué el agua nos sienta tan bien?

 

 

El secreto está en las sales y minerales disueltos en ella, ya que  juegan un papel importante en diversas reacciones y procesos vitales. De ahí que en su día se acuñase el término “aguas minero-medicinales”.

- Sodio: Regula la tensión de los tejidos, la sensibilidad y las contracciones musculares.

- Cloro: Componente esencial del jugo gástrico, fundamental para la digestión.

- Potasio: Regula las funciones tanto musculares como nerviosas.

- Calcio: Facilita el envío de impulsos nerviosos a las células musculares y participa activamente en los procesos de coagulación, además de ser esencial en el desarrollo de huesos y dientes.

- Fósforo: Forma parte de dientes y huesos y es imprescindible para que nuestras células obtengan energía.

- Magnesio: Envía impulsos nerviosos a las células musculares, equilibra ciertos procesos metabólicos y activa las enzimas que inician el suministro de energía en las células.

- Hierro: Forma parte de los glóbulos rojos y facilita que estos puedan transportar el oxígeno en la sangre.

- Zinc: Participa en la cicatrización de las heridas, en la división de la células y por tanto en nuestro crecimiento.

- Yodo: Regula el metabolismo de las hormonas tiroideas.

- Bicarbonatos: Regulan la acidez del jugo gástrico.

- Azufre: Forma parte de la vitamina B1, regula la secreción biliar, es indispensable en la síntesis de la queratina y el colágeno, actúa en las moléculas de insulina para que cumplan su función correctamente. ¡Desintoxica el organismo!

Cada agua tiene su propia composición mayoritaria en sales y minerales según el lugar del que proceda, existiendo una gran variedad de combinaciones posibles.

 

 

Ahora puedes saber qué beneficios te puede aportar el agua que consumes habitualmente, solo tienes que leer su composición en la etiqueta ¡Y a disfrutar!

 

Covadonga.

 

Foto 2: beneficiosnaturales.com

La “real” historia del sifón

Hay amistades que perduran en el tiempo y el paso de los años no hace más que reforzarlas. Es el caso de Aurelio Antidio Cuesta Martino, conocido popularmente como Lelo, un vecino de Borines que ha sabido transmitir a sus hijos la fidelidad con nuestra marca haciendo que Almacenes Lelo sea uno de nuestros distribuidores más queridos.

 

Todo comienza en los años 60 cuando abrió sus puertas como fábrica de sifones. Han pasado muchos años y las diferentes generaciones han logrado adaptar el negocio a las nuevas necesidades del mercado. En la actualidad se dedican a la venta y distribución de bebidas, además de productos de alimentación al por mayor.

Más de medio siglo de experiencia en el sector de la distribución con un gran equipo de personas que cada día hacen que el servicio que ofrecen sea eficaz, profesional y por supuesto, personalizado.

Pero hoy queremos aprovechar la oportunidad también para hacer una visita, aunque sea virtual, a una de las mayores colecciones de sifones de Europa.

 

 

La historia del sifón está íntimamente ligada a la de la soda, primero consumido solo por reyes para pasar luego a popularizarse hasta el punto que a comienzos del siglo XX la mayoría de pueblos y ciudades tenían algún fabricante de gaseosa y sifones.

Un ejemplo es la fábrica “La Cotorra” que fue adquirida por Lelo en 1955 y que ha sido el punto de inicio de una completa colección de sifones. Verdaderas piezas de museo donde podemos comprobar su evolución gracias a los más de 20.000 ejemplares variados que ha logrado reunir.

 

 

Bares de agua

La popularidad de los bares de agua va en alza, como en antaño lo fueron los baños públicos, los saunas y las aguas termales. Este retorno a la fuente de vida tiene como principal “leitmotiv” a la reivindicación de la vida sana, disfrutada con el mejor sabor especializado. La moda de los bares de agua ya ha encontrado su lugar en las ciudades más cosmopolitas del mundo: Roma, París y New York son algunas de las locaciones para degustar del nuevo y soberbio sabor de las aguas.

En España, ya podemos encontrar lugares en donde el agua es la protagonista y se ofrecen decenas de marcas de agua. Así en Madrid está Isolée, una moderna tienda en la que se pueden adquirir y degustar, el Hotel Ritz y el Hotel Urban; en Barcelona, Date un respirO2, que es un bar de oxígeno con una surtida selección de aguas Premium y en Valencia, La Sucursal, con más de 40 marcas.

Si traspasamos nuestras fronteras los ejemplos se multiplican. En Europa, hacemos parada en París donde tenemos varios lugares de obligada visita. La tienda Colette con su Water Bar Chez Colette que ofrece más de 80 tipos de todo el mundo y Bar à Bulles en las Galerías Lafayette, donde podremos degustar aguas de más de ocho países del viejo continente. Si pasamos el charco, en la Vía Génova de Nueva York disfrutaremos de selecciones muy especiales de aguas nacionales e internacionales.

En la carta de estos bares el agua toma sus más diversos sabores para ser degustados por paladares exquisitos: agua con y sin gas, aromatizadas con esencias de frutas o hierbas, oxigenadas y de los manantiales más inalcanzables. En todos los bares de agua la característica común es la información detallada de la composición del agua que se está degustando para el conocimiento de sus propiedades nutritivas.

Pero, ¡atención!, los expertos aconsejan tener en cuenta ciertos aspectos a la hora de la degustación de aguas:

-La temperatura ideal para tomar agua sin gas es entre los 15 y 18ºC, ya que si bien el agua fría nos da la sensación de saciar la sed, arruina el esmalte de nuestros dientes y sus propiedades se alteran con el frío.

-La temperatura justa para beber agua con gas son unos 8ºC.

-No conservar una botella abierta por más de 48 hs.

-Evitar que las botellas entren en contacto con productos de limpieza.

-Jamas congelar el agua, ya que sus propiedades minerales se alteran con la exposición a bajas temperaturas.

Ahora, después de toda esta información de interés, solo queda disfrutar de nuestra agua. ¿No creéis?

 

 

 

Fuente: Aguas Premium

El agua con gas

Para gustos colores dicen. Y con el agua no iba a ser diferente.

Si nos fijamos, en España pocas veces nos preguntan cuando pedimos agua si la queremos con o sin gas. Esto no ocurre en otros países de Europa, que como ya hemos comentado en más de una ocasión, tienen una cultura del agua mucho más desarrollada, y te preguntarán si el agua lo quieres natural o con gas.

El agua con gas

La esencia del agua con gas está en el ácido carbónico que es el encargado de formar las burbujas características y darle ese toque amargo.

Pero y, ¿qué me aporta el agua mineral con gas?. En esa esencia se encuentra el principal beneficio. Esas burbujas hacen que segreguemos más jugos gástricos y por lo tanto nuestras digestiones sean menos pesadas. Pero igual que tiene ventajas también tiene desventajas y hemos de decir que el agua con gas en este sentido no es buena para todos. Cada uno somos un mundo y tenemos unas características, hablemos de agua, de comida o de cualquier otra cosa. Para las personas con problemas de aerofagia o meteorismo no es recomendable. Repetimos. Cada persona es un mundo y nadie mejor que uno mismo para conocerse y saber que es lo que mejor nos va.

¿Alguna vez habéis oído “no puedo beber agua con gas porque tiene calorias y engorda”? Pues es falso. No se debe confundir el agua con gas con la gaseosa o la tónica que sí tienen aporte calórico. Quizá a ellas le debe el agua con gas la etiqueta “bebida prohibida en mi régimen”, pero en lo único que coincuden es en la b de bebidas.

Así que ya lo sabéis, podéis pasaros al agua con gas sin miedo. El agua tiene sus beneficios y una correcta hidratación es fundamental, ya sea natural o con ácido carbónico. Eso sí, en el caso de la elección con gas, cuidado con las burbujas… las hay juguetonas.

 

 

Fuente: Eroski Consumer

Hostelería se escribe con h

Lo sabemos, lunes… y ya estáis todos esperando para sentaros a la mesa… hoy nos vamos hasta Ca´Suso en Oviedo.

 

Está situado en la zona antigua de Oviedo, por lo que podemos disfrutar de un paseo por el casco y descubrir los recovecos de la ciudad, antes o después de disfrutar de una buena comida con platos de base tradicional asturiana.

El restaurante está regentado por los hermanos Feito que han querido dar un soplo de aire fresco a la cocina de la región, pero sin olvidar su esencia, sus raíces. Como ellos mismos dicen, “esto se trata de una casa de comidas pero con aire juvenil”.

 

 

 

 

Toca el turno de pedir… aquí llega nuestro dilema semanal. Os decimos algunos de los platos que no podemos perdernos como sus croquetas de queso asturiano La Peral, el cordero lechal o la espuma de lentejas y sus excelentes postres como la Sopa Geleé de Manzana y Te Verde o la tarta de queso horneada.

 

 

Borines compartió un rato con los hermanos Feito y nos contaron sus ilusiones, sus proyectos, sus ideas y sobre todo el por qué de este proyecto. Os dejamos con ellos y por supuesto, ¡¡buen provecho!!.

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