La gracia cordobesa

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Las mejores historias suelen comenzar por casualidad. Chico conoce chica (o viceversa), paseas por una calle y encuentras un pequeño café que te atrapa, te prestan un libro y pasa a ser uno de tus favoritos o incluso en una cena pruebas un agua que no conocías y el flechazo surge al instante. Pues la historia que estamos empezando a construir y que hoy compartimos en parte también surgió de repente. Como esas que merecen la pena.

Hace unas semanas algunos de nuestros amigos compartieron en redes sociales una fotografía que a priori parecía antigua pero poco más. Se trataba del Ayuntamiento de Córdoba en el año 1.900. Una joya con muchos años. Pero la verdadera sorpresa llegó al fijarnos en uno de los laterales y ver un anuncio de Borines en ese edificio. ¿Borines? ¿Córdoba? ¿Principio del siglo XX? Algo bueno había caído en nuestras manos.

Muchas fueron las preguntas que nos hicimos pero no hubo ni una dudando de querer saber más de esa imagen. Somos inquietos y curiosos por naturaleza. Pero, ¿por qué había un anuncio de nuestra agua a tantos kilómetros de su origen? Y no un anuncio cualquiera, si no en el mismo edificio consistorial.

Empezar a tirar del hilo fue complicado porque no sabíamos muy bien a quién recurrir pero siempre se debe tomar decisiones y ponerse a la tarea y sobre todo, tener Plan B por si el A no funciona. Por suerte, nuestro A funcionó, y vaya que funcionó. Nos pusimos en contacto con el propio Ayuntamiento, con su Departamento de Prensa y allí encontramos a dos personas, Julian y Jesús, que pronto se unieron a nuestra tarea y a los que estamos muy agradecidos. Así da gusto trabajar, no os vamos a engañar.

Borines traspasó las fronteras del Principado y llegó hasta Andalucía. Y hoy en día eso puede parecer cualquier cosa, algo que no tiene mucho misterio, pero estamos hablando de una época en la que los viajes eran de días y no había los medios que tenemos en la actualidad. Y no solo llegó hasta Córdoba, si no que se quedó. Se instaló en el corazón de sus gentes que apreciaban nuestra agua y la consideraban una de las mejores por sus características y cualidades mineromedicinales. Por esa época, hemos conocido investigando la prensa histórica que en esta zona de nuestro país había mucha cultura de los baños, de los balnearios y de todo ese mundo. Sabían lo que hacían y por eso, llegamos hasta ellos.

A continuación, la fachada actual del Ayuntamiento de Córdoba, fotografiada aproximadamente desde el mismo lugar donde se tomó la foto antigua. Nos comentan nuestros amigos y compañeros en esta “investigación” que la fachada antigua comenzaría a partir del tercer pilar, contando desde la izquierda, de la actual, que por otra parte está bastante retranqueada respecto a la fachada antigua, que estaría donde el bordillo de la acera que se ve en la foto. Precisamente a la altura de ese tercer pilar es donde estaría el cartelón de Agua de Borines.

 

Al abrir el foco, se muestra completa la fachada del actual Ayuntamiento y parte de los restos del Templo Romano, del siglo I después de Cristo y consagrado al culto imperial, o sea del “divino” Augusto, que siempre estuvieron ahí y parte de los cuales están hoy integrados en el actual edificio de la Casa Consistorial.

 

Esto creemos que es tan solo el principio del hilo del que hemos empezado a tirar. Borines tiene historia y queremos saber más.

 

 

Imágenes actuales: Rafael Mellado, fotógrafo del Gabinete de Prensa del Ayuntamiento.

Todo nuestro agradecimiento a Jesús Cabrera y Julian Estrada por su ayuda desinteresada.

 

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2 pensamientos en “La gracia cordobesa

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