125 Aniversario Inauguración Balneario Borines: El antes.

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El manantial de La Victoria fue descubierto, según la tradición de local, por casualidad en 1855 por el cirujano D. Pedro Arto, vecino de Vallobal, mientras daba un paseo. Se percató del olor a sulfhídrico (huevos podridos) que emanaba de una charca situada en el pago de El Estepazo. Por esa época, la balneoterapia ofrecía interesantes oportunidades de negocio. Este dato es importante por lo que veremos más adelante.

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Este manantial se utilizaba libremente y una década después de su descubrimiento, en 1866, ya era muy concurrido. Pronto adquirió popularidad debido a sus buenos resultados medicinales. Llegaban a él todo tipo de público, siendo la época estival la de mayor afluencia. Parece ser que se había corrido la voz, y quien acudía deseaba beber estas aguas saludables con efectos beneficiosos. Como hemos comentado, el tema de los balnearios, la explotación de los manantiales de carácter medicinal, se presentaba como gran negocio y muchos fueron los que viendo esta oportunidad, compraron tierras cercanas para construir hospedajes donde albergar a los visitantes. Pero hubo un vecino de la zona que fue más allá y vio la oportunidad de hacer dinero fácil si se apropiaba del Manantial. Esto le llevó a tener un pleito constante con el Ayuntamiento de Piloña quien lo consideraba de dominio público como había venido siendo siempre.

El 28 de febrero de 1873 se concede la declaración de utilidad pública autorizando a la  vez la apertura del establecimiento y la obligación de designar un médico director para el Balneario. Estos años de litigios demuestran como las clases dominantes utilizaban los resortes legales a su conveniencia. En 1881, el Sr. Sánchez Zarabozo, que es quien se había hecho con la propiedad, la vende al no poder hacer frente a lo que esto suponía y es en este momento cuando realmente comienza el desarrollo del Balneario y su explotación (hasta este ese punto nada se había hecho para condicionar el lugar). Pasó a manos de D. Serafín Ballesteros.

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Fue en octubre de 1881 cuando se realiza una primera obra, que aunque mínima, salvaba la situación para recibir a los pocos agüistas que llegaban (complicaciones con el caudal, las instaciones, etc. hacía que el interés en acudir al lugar se hubiese hecho menor). El resto hasta llegar a la inauguración en la época de verano de 1892 fue un continuo ir y venir de planos, de plazos y de acompasar la obra para que estuviera terminada al mismo tiempo que la llegada del ferrocarril Oviedo- Infiesto puesto que se pensaba que esto traería mayor número de visitantes a Borines. Ajustando las obras del Balneario a estas, el edificio antiguo comenzó a derribarse en 1890. El ferrocarril se inauguró el 13 de noviembre de 1891 y el rehabilitado edificio en verano de 1892.

Continuará…

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Bibliografia:

(2015): “Balneario de Borines. El Manantial y sus aguas”. Piloña. Revista de la Asociación Cultural “Pilonia”, núm. 43, pp. 31-44.

El Comercio

Ferropedia

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